Hoy fuimos sorprendidos por una nota a nivel nacional que expone una grave situación de violencia intrafamiliar, maltratos y abusos Eduardo Uribe, funcionario público en contra de su pareja, hecho del cual la Intendenta Regional –al parecer– tuvo conocimiento y nada hizo al respecto.

Recordemos que esta reacción de Geoconda Navarrete no es nueva ni mucho menos inédita. Hace un año apareció la denuncia de una periodista contra del ahora ex Gobernador de Chile Chico Pedro Duran, donde no hizo nada y le bajó el perfil, incluso con la campaña “No lo Dejes Pasar” en pleno apogeo. Magali Pardo, desprovista totalmente de conocimientos en el ámbito violencia de género, también mantuvo silencio. La Directora de SERNAMEG Elizabeth Gutierrez Heggers también arrastra temas, es secreto a voces que tuvo una denuncia por maltrato intrafamiliar, lo que ratifica que el interés presidencial de defender a las mujeres no supera el tríptico de turno y mas interesan los cargos. Es más fácil mantener a golpeadores que marcar la diferencia con otros colores políticos.

Por eso no sorprende que ante este aberrante delito y abuso de Uribe denunciado en su contra en un medio nacional, según los cálculos de la Intendenta, haya evitado producir conflicto con el Partido Radical, el que por cierto, también ha tenido un silencio brutal.

No podemos dejar de centrarnos en el verdadero criminal, Eduardo Uribe, militante que en los años 90 ingreso al GORE por ser Radical (no tenía ningún mérito académico ni experiencia administrativa), pero ingresó con el apoyo de la ex Intendenta Silvia Moreno. Donde tiempo después por sus arrebatos y malas prácticas fue traslado a Chile Chico, donde destruyó a una familia, donde los padres quienes hicieron llegar una desgarradora carta la Intendenta Silvia Moreno solicitando auxilio, la cual no tuvo respuesta.

Ósea los rasgos sicopáticos de Uribe ya eran evidentes en esos años. Por eso sorprende el silencio cómplice de la intendenta ante este aberrante delito, y por favor no podemos aceptar el argumento que dio un periodista de Radio Santa María aludiendo a un posible delito del periodista que hace la denuncia debido a que la víctima no deseaba hacer la denuncia. Horrible, la misma protección absurda y carente de humanidad que mantienen con el cura Infanti, el encubridor.

Justamente las campañas de gobierno buscan que las víctimas se atrevan a denunciar, porque se sabe que el miedo y dependencia de las víctimas es superior. Pero al poder de silencio de la intedenra, seremi y directora de SERNAMEG es superior a la violencia de un golpeador de planta. Si siquiera es capaz de reflexionar en el miedo que sienten las mujeres del servicio público que tienen que convivir a la fuerza con un golpeador de mujeres. Según la nota del periodista Patricio Araya: el “cónyuge de la intendenta y los hijos menores del matrimonio“, estuvieron en un episodio VIF provocado por el cónyuge de la intendenta, es decir, niños fueron víctimas de maltrato y la intendenta y madre guardó silencio. Es decir, ¿el miedo obliga a la intendenta a ocultar violencia intrafamiliar por dentro y fuera del Gobierno?

Por cierto, el estatuto obliga a todo funcionario público a denunciar la comisión de un delito si éste toma conocimiento, es decir, era obligación de la Intendenta Regional denunciar y no lo hizo.

Todo lo anterior deja dos preguntas ¿merece seguir ocupando ese puesto que representa al presidente y su Gobierno en la Región?. ¿Geoconda Navarrete está realmente con las mujeres?

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