Nuestra todavía rectora pidió vacaciones, las que son legítimas. Más valiosas aún, si vienen para amortiguar el sabor amargo de la derrota, tal vez la primera en su historia.

Y el viaje no es casual, también lo hicieron otros derrotados, como Ernesto Velazco que se fue de Aysén al siguiente día de la elección y Camilo Escalona, que apagó el teléfono y no supimos de él hasta las internas del PS, ni hablar de don Walker Patricio, más veces ha venido su hermano ministro de agricultura. De algún modo u otro, el viaje de la rectora Marshall no nos debería sorprender. Sus vacaciones podrían venir sin vuelta para Aysén y el terruño –pa’ variar– pasará al olvido…

Así las cosas, da la impresión que la rectora Marshall se va molesta de Aysén, incomprendida tal vez en su rol de servidora pública, que por cierto –se comenta– demostró hasta su última reunión de consejo superior, donde no dejó participar a la nueva Rectora Natacha Pino.

Si lo anterior es cierto, el gesto viene con respaldo del Consejo Superior, es decir, estaban de acuerdo con no permitir la entrada de Natacha Pino. Independiente del acta, reglamentos y formas, la rectora Marshall no fue prudente y por cierto, puso la guinda de la torta en su falta de liderazgo. Baldemar Carrasco no dijo ni pio, los premios nacionales tampoco.

Se rumoreaba que en la universidad estarían quemando y rompiendo documentación sin autorización, lo anterior seguramente es infundado, puesto que no hay fotografía o prueba de respaldo, sin embargo expone a la Universidad de Aysén a las pellejerías más pedestres del ámbito público, queramos o no, que las trajo la rectora Marshall. Solo por citar uno, el CNI Guillemo Parvex. Universidad de Aysén ha sido la única universidad pública en Chile que ha invitado a un ex agente de CNI de la dictadura a exponer. Una pena, pero así nos tocó.

A estas alturas de la vida, hay que distinguir entre vacaciones y no estar definitivamente en el cargo. Lo anterior, a propósito de otra pellejería, existiría una denuncia por maltrato y humillación que apunta a la rectora Marshall. Hasta ahora no hay antecedentes, por lo tanto es un comentario sin base, pero de ser cierto, podría ser el inicio de una caja de pandora…

Y como diría un amigo en Puerto Aysén, “no era na’ un terroncito de azúcar…”

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