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Política

LA CIA MANCHÓ DE SANGRE EL UNIFORME DEL EJÉRCITO DE CHILE

Lo que por sabido se calla, por callado se olvida!

Víctor Reyes2 min de lectura

​¿Hasta cuándo nos seguimos tragando el mito del “gran estratega”? La historia oficial nos ha vendido la idea de que Augusto Pinochet fue la mente maestra y el líder indiscutible del golpe de Estado de 1973. Mentira.

La realidad es mucho más oscura, manipulada desde el extranjero y decidida a última hora entre presiones familiares y traiciones militares. ​Aquí van las verdades incómodas que la historia oficial prefiere ignorar: ​El titiritero extranjero: Pinochet no ideó nada. Los hilos del quiebre institucional en Chile se empezaron a mover en Washington mucho antes de que Salvador Allende siquiera se pusiera la banda presidencial.

La CIA operó activamente de forma encubierta desde 1970, financiando el caos, el desabastecimiento y la desestabilización para preparar el terreno. El uniforme militar chileno terminó manchado con el dinero y las directrices de la inteligencia norteamericana. ​El ultimátum de Merino: Pinochet no lideró el movimiento; se subió al carro a última hora.

Fue el Almirante José Toribio Merino quien lo puso en jaque. Ante las dudas y la indecisión de Pinochet, que seguía mostrándose leal a Allende, Merino le entregó un ultimátum con la fecha del alzamiento ya fijada. O se sumaba en ese instante, o el Ejército se quedaba atrás y él asumía las consecuencias.

​La presión en el hogar: La decisión final de Pinochet no fue por “patriotismo”, sino por una encerrona familiar. Fue su esposa, Lucía Hiriart, quien terminó de quebrantar su indecisión llevándolo a la habitación donde dormían sus nietos. Bajo la manipulación emocional de que sus vidas corrían peligro bajo el gobierno de la UP, lo empujó a firmar el documento del golpe.

​La eliminación de los leales: Para consolidar el poder del golpe orquestado desde las sombras, se desató una carnicería contra los militares que sí respetaban la Constitución. Se conspiró para asesinar al Comandante en Jefe René Schneider en 1970, y más tarde acribillaron al edecán naval de Allende, el Comandante Arturo Araya Peeters. ​La traición máxima a Carlos Prats: La muestra más baja de cobardía fue el asesinato del General Carlos Prats.

Prats no solo había sido el antecesor de Pinochet, sino el hombre que confió en él y lo recomendó directamente ante Allende para que lo sucediera en el mando del Ejército. ¿El pago por esa confianza? Una bomba instalada por la DINA en el vehículo de Prats en Buenos Aires, que le arrebató la vida a él y a su esposa, Sofía Cuthbert.

​Pinochet no fue un héroe ni el cerebro de la caída de Allende; fue el ejecutor de un plan extranjero que, para afianzarse en el poder, persiguió, traicionó y asesinó a sus propios camaradas de armas. ​La historia real no se borra. www.vientopatagon.com

EtiquetasAugusto PinochetCIADEELLAMANCHSalvador AllendeSANGRE
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Víctor Reyes
Redacción · 20 de julio de 2026

Comentarios (3)

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  • Lectora de Coyhaique

    Excelente cobertura. Ojalá se profundice en el impacto para las comunidades.

    • Redacción Viento Patagón

      Gracias por leernos. Estamos preparando una segunda entrega con ese foco.

  • Vecino de Aysén

    Tema clave para la región. Importante seguir informando con rigor.

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